Me gusta cuando callan…

abofeteador

Hay dos vueltas a las barricadas de las aulas importantes durante el curso. La más importante, sin duda, es el comienzo de un nuevo curso en septiembre, con sus ritos, frustraciones, resignación y, por qué no, ilusión correpsondientes. No es el caso hoy. Hoy ha tenido lugar la vuelta al tajo después del parón navideño. 17 días este año. Ni una queja. Nada de síndromes inventados por los telediarios para rellenar tiempo. Cualquiera que no tenga acceso a estos parones vacacionales privilegiados me correría a babuchazos con toda razón.
No soy especialmente prolijo en repartir saluditos y frasecitas de guion tras las vacaciones. Digamos que tengo un sentido espartano del lenguaje protocolario. De todos modos, no es desagradable el encuentro con los colegas. Tampoco me produce escalofríos volver a meterme en un aula con mis pequeños monstruos. Afortunadamente, suelo tener relaciones más que aceptables con mis alumnos.
Lo que sí me choca cada vuelta al tajo es el ruido. 33 cursos ya a las espaldas y no consigo resignarme a la pasión decibélica de los chavales. El murmullo de conversaciones que encuentro al acceder al aula sube exponencialmente de volumen en cuanto son conscientes de mi presencia, y, mientras preparo mi cacharraje electrónico para empezar, llega a simular un paseo por la calle de los “cacharritos” en una feria (lo de calle del infierno es un invento reciente para mí). No menos desasosegante en términos sonoros es cualquier movimiento de mobiliario aulario. Treinta chavales moviendo sillas y pupitres no tiene nada que envidiar al, imagino, complicado proceso de mudanza de nave de, un poner, IKEA. Lo de apoyar el peso sobre las sillas o mesas al arrastrarlas para producir más ruido es un descubrimiento tan atroz como prescindible.
No me digan que es un rasgo exclusivo de los adolescentes. No es mucho más silenciosa una reunión de profesores, o de vecinos en su bloque. Si ya nos metemos en celebraciones, despedidas de soltería, desayuno concurrido en un bar…accedemos a una categroría superior dentro de la pasión por el berreo en grupo.
En fin, que ya era hora de descansar de las agotadoras fiestas navideñas, pero la vuelta de hoy, lamentablemente no ha sido “música para mis oídos.” Vendría bien el verso de Neruda: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente…” ¡Angelitos!
Sí ya sé que me repito, ya despotriqué contra el ruido AQUÍ y AQUÍ
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NOCHE DE REYES 2019

ojos alicia

Por imperativos de los almanaques me voy separando de algunos de los rituales e imágenes de la noche más hermosa del año, una noche pespunteada de recuerdos, sonidos, silencios e imágenes.

Ya no vuelvo a casa tras la cabalgata con manitas infantiles aferradas a las mías. Ya no invento logísticas imposibles para justificar el milagro de un amanecer reventón de sorpresas. Ni siquiera derramo caramelos, serpentinas por escaleras ni simulo pisadas de camellos. Tampoco tengo que jurar en arameo montando de madrugada barcos piratas ni carritos de muñecas gemelas.

Echo de menos los ojos brillantes de mis hijos al acostarlos, los gritos escaleras abajo por la mañana, el rasgado impaciente de papeles. Echo de menos que se asomen a la vida a través de la ilusión de que puede pasar lo imposible. Echo de menos la casa en silencio tenso y espeso de madrugada, las manitas heladas de mis hijos despertándome a empujones para bajar a comprobar el milagro apenas amaneciendo.

Esta noche es suya, efímera y volátil como casi todo lo hermoso. Me la prestaban para hacerme padre feliz, incluso cuando conocían el guion pero no querían desilusionarme. Es suya con la prisa inaplazable de las cosas perdurables, suya para constatar que el deseo no espera, que no hay mañana, que sólo existe este momento.

Reventarán mañana las casas de gritos y carreras, desde la más humilde a la más ostentosa. Disfrutadla como si fuera única, irrepetible. Lo es.

¡Felices Reyes, queridos! Seguid creyendo en y creando la magia. Ya sabéis que si dejáis de creer y de crear los Reyes os traerán pijamas marrones y calcetines abrigaditos. Estáis avisados.

En noches de Reyes como ésta:

NOCHE DE REYES 2016 https://jamunozandrade.wordpress.com/2016/01/05/noche-de-reyes

EL CAJÓN DEL COMODÍN, 2016    https://jamunozandrade.wordpress.com/2016/01/05/noche-de-reyes

CAJAS PARA NIÑOS, ENERO 2017: https://jamunozandrade.wordpress.com/2017/01/03/cajas-para-ninos

NOCHE DE REYES 2018: https://jamunozandrade.wordpress.com/2018/01/05/noche-de-reyes-2018

Si queréis leer un cuento de Reyes esta noche: https://jamunozandrade.files.wordpress.com/2016/12/doce-noches-exportar.pdf

CARTA A LOS REYES MAGOS

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Para el nuevo año pido mucho, y algunas de mis peticiones dependen más de mi voluntad que de factores externos, así que tendré que arremangarme para regalarme un año más dichoso. La infelicidad es tan poderosa como ubicua e inoportuna, uno llega a aceptarla como compañera. No obstante, los buchitos, puñados o besos de algo parecido a la felicidad son bienvenidos por esquivos, infrecuentes o lejanos que se muestren.

Pido salud a mi alrededor, que el manotazo inesperado de la enfermedad no me dañe ni arrebate a mis seres queridos. Pido también fuerza y coraje para desviar los trenes que van cómodos a estaciones muertas o infelices. No siempre están las fuerzas, los trenes no las esperan.

Pido tiempo. Más tiempo y menos trabajo. Para usarlo en cosas apasionantes o para perderlo mirando, tocando, pensando, escuchando, escribiendo. No tengo ningún deseo de jubilarme de mi trabajo (por ahora) pero sí necesito un sabático que pare máquinas en mis horarios y calendarios. Pido veranos largos y aburridos, no mirar el reloj ni el calendario. Pido no perder tanto tiempo peleando con lo fútil para poder pelear por lo valioso ni, como en la canción de Serrat, llegar siempre trade donde nunca pasa nada.

Pido menos vida virtual y más de carne y hueso. Menos pantallas y más piel, más miradas, más voces. Pido menos ruido y furia en las pantallas y más reflexión. Más silencio. Más conversaciones y lecturas y menos pitidos, iconos y vibraciones. Prefiero que me tiemblen las manos (por una buena causa) a que me vibre el móvil en el bolsillo. Más tiempo con amigos, más vinos, más charlas, más complicidad.

Más lecturas, más tiempo para digerirlas.

Socialmente pido una sociedad más justa y unas perspectivas de futuro menos ominosas para mis hijos. Sí, me da miedo. Menos (o ningún) machismo y desigualdad. Menos mezquindad y mendacidad en la política. Un país por el que luchar por hacerlo mejor. Menos postureo y lemas resultones, más implicación y honestidad. Menos demagogia, más respeto por los ciudadanos.

En mi trabajo pido dar mejores clases, ayudar más y mejor a mis alumnos a aprender y a crecer. Pido seguir implicado y vivo en mi relación con la enseñanza. Pido seguir cabreándome con la mezquindad, la mediocridad, con el desprecio a algo tan valioso como el aprendizaje. Pido que las autoridades y la sociedad respeten la enorme trascendencia de la Educación para nuestra sociedad. No ha ocurrido en las últimas décadas ni está ocurriendo ahora.

¡Y un Scalextrix!

PABLO MACÍAS

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JAVIER HERMIDA 56

Escribí hace años una CARTA  a gente como Pablo que había pasado por el IES ALBERO como un ciclón de fuerza, implicación y pasión por la enseñanza. Hoy le vuelvo a escribir sin atreverme a señalarle caminos sino aprendiendo de él y admirando su fuerza y su talento.

La Voz de Alcalá, 1 de enero de 2019.

Llegó Pablo al IES ALBERO hace 12 años, con unos vigorosos 26 añitos, recién aprobadas las oposiciones. Un futuro ingeniero que decidió atender más a sus pasiones que a sus cálculos de futuro laboral y devino en filólogo primero y en profesor después. Con los ojos muy abiertos y con un hambre descomunal que le llevó a devorar las clases y las relaciones. Abrazó una profesión en la que aprendió a no esperar que le marcara los tiempos el trotecito cochinero de los horarios, los calendarios y la rutina burocrática académica. En el ALBERO se nos enamoró, y no sólo de la enseñanza.

Creció en otros destinos; Lepe, Alcalá del Río, y ha vuelto, ¡provisionalmente, ay!, al IES ALBERO más grande, más experimentado pero con la misma fuerza e ilusión que el jovenzuelo que perdió la virginidad (didáctica) en nuestras aulas hace dos sexenios. Es Pablo profesor de Lengua y Literatura, gran lector, buen poeta, autor de libros de texto sobre literatura y de un riguroso y brillante libro sobre la poesía de Karmelo Iribarren.  Lo traigo a estas páginas por amigo, cómplice y compañero, pero sobre todo lo escribo para celebrar su compromiso y su brillantez como profesor. Defiendo que no se puede ser buen enseñante siendo mediocre, mezquino y cobarde. Mi Pablo es brillante, enormemente generoso y valiente.

Estamos acostumbrados a asomar a páginas y homenajes a quienes han llenado su relación con la docencia de trienios y sexenios. Mucho menos acostumbrados estamos al elogio a los jóvenes que nos gustaría que predominaran en nuestras aulas.

Podrán encontrar a Pablo en la biblioteca del ALBERO, llenando los recreos con recitales poéticos, mini-conciertos, proyecciones de cortos, debates sobre lecturas. Lo pueden encontrar trabajando en las aulas, como profesor y tutor. Si sus hijos son alumnos de Pablo, les habrán oído hablar con pasión de una asignatura a la que le quedan estrechos los corsés de los análisis sintácticos y de la literatura desactivada en los libros de texto. Pueden encontrarlo urdiendo actividades, encuentros de sus alumnos con escritores (Karmelo Iribarren, Manuel Vilas…por ejemplo). Le sobra talento pero sus éxitos como profesor no surgen de magia alguna sino de una descomunal implicación y de muchas horas de trabajo.

Derrocha Pablo un compromiso ético y personal con la enseñanza que le lleva a ofrecer sólo excelencia y a una fuerte alergia al lloriqueo y a la mediocridad. Sabe dónde palpita caliente el milagro del aprendizaje y mete las manos a fondo. No sabe enseñar, ni vivir, de otro modo.

¡Enorme abrazo, Pablo, hermano!

EL CAMBIO POLÍTICO. ESPERANZAS Y TEMORES.

parlamento andaluz diciembre 2018RESULTADOS ELECCIONES ANDALUZAS

La palabra cambio ha perdido la fuerza política y social que tenía en los primeros 80, cuando cualquier cambio en aquella España acartonada y acomplejada, pensábamos, era para mejor, y cualquiera que se abrazara (o vendiera) la palabra se abonaba al éxito y al seguimiento. Voté “por el cambio” en 1982 y fue agradable la sensación de que ganaran (apabullantemente) “los míos”. También ayudaba tener unos ingenuos y aturrullados 20 añitos y pensar que se abría una etapa apasionante de la historia de España como país y como individuo.

Vuelve a tener fuerza política el concepto de cambio tras las recientes elecciones autonómicas andaluzas. “Los míos” no sólo ganaron elección tras elección (por decisión soberana y respetable de la gente) sino que convirtieron su relación con el poder político en un peligroso cóctel de endogamia, clientelismo, corrupción y en una potente maquinaria electoral y de acaparamiento insaciable de poder (no sólo político). Dejaron de ser “los míos” y hasta “los nuestros” hasta convertirse casi exclusivamente en “los suyos”.

Sería estúpido e injusto negar dos aspectos; la mejora significativa de nuestra comunidad autónoma en las últimas décadas (infraestructuras, acceso a la Educación, dotación sanitaria…) y la honradez y buena hacer de muchos cargos políticos que, aun viajando en el mismo barco con ineptos y corruptos, han hecho un buen servicio público a la sociedad que los elegía y pagaba. No obstante, ni el cambio ha sido proporcional al tiempo y a los recursos gastados ni el buen hacer de unos excusa la insostenible mediocridad y la insoportable falta de honestidad de otros.

Hace años que pienso que es necesario un cambio radical en la política andaluza, una regeneración de personas, modos y dinámicas. Nuestro sistema de representación otorga a los partidos políticos (con escasísima implantación social real) poderes omnímodos sobre designación de candidatos y, aun peor, sobre la acción legislativa y ejecutiva (con escasos mecanismos de rendición de cuentas ante la ciudadanía aparte de las convocatorias electorales). Los partidos en el poder lo han aprovechado para convertirse en eficaces maquinarias de reparto de cargos y prebendas, alejándose cada vez más tanto de la sensibilidad ciudadana como de una meritocracia que impidiera que trepas y mediocres hagan carrera política como única aspiración profesional.

Esta misma acumulación incontrolada de poder ha llevado a los dos grandes partidos a enmerdarse groseramente en casos de corrupción y a implantar entre la ciudadanía la peligrosa impresión de que “todos son iguales” y de que resulten atractivos mensajes políticos con soluciones fáciles a problemas complejos.

El relevo en las posiciones de poder de la política andaluza me parece sano y conveniente, más por lo que sale que por lo que entra. Creo que puede tener efectos benéficos en el desmantelamiento (lo van a tener muy complicado) de una poderosa “Tangentópolis” que ha controlado el acceso al poder y a los recursos. También puede desactivar en parte la asunción de que la mera militancia (y obediencia ovejuna) partidaria garantiza una exitosa carrera profesional a la que ni soñaría acceder por méritos académicos o profesionales. Otro efecto benéfico podría ser la regeneración personal e ideológica de un partido que se ha preocupado más de engrasar y controlar la maquinaria de poder que de los problemas y preocupaciones reales de la ciudadanía.

El cambio político per se no garantiza, desgraciadamente, la transformación de nuestra sociedad ni de nuestra vida política. Tampoco garantiza huir de la mediocridad y de la ineptitud. Dedos cruzados que vienen curvas y cuestas. Los curricula de los principales líderes de los tres partidos más votados caben en un envoltorio de Sugus. No es un problema sólo andaluz. Hemos tenido a presidentes, ministros, consejeros…cuya única trayectoria profesional se limita al medraje (más basado en los codazos, el amiguismo y la falta de escrúpulos que en el mérito académico o profesional) partidista.

Termino uniendo en la misma frase dos participios; esperanzado y temeroso. A los nuevos dirigentes políticos les recomiendo valentía y altura de miras para no acabar enmerdando una legítima aspiración ciudadana al cambio político. También les recomiendo sensatez para reconocer que el apoyo electoral se basa más en hartazgo de la situación actual que en confianza en sus capacidades y presupuestos ideológicos. Al Partido Socialista le recomiendo humildad e inteligencia política, no para volver a conquistar el poder sino para admitir que es necesario un cambio interno importante para volver a conectar (y a generar confianza) con electores de izquierda a los que ha dejado huérfanos políticos (también Izquierda Unida).

Los problemas de nuestra comunidad son muchos y muy complejos. Ni los ha causado exclusivamente la labor de los gobiernos anteriores ni el nuevo gobierno podrá solucionarlos en una legislatura. Una economía estancada e ineficaz, una Educación de resultados mediocres, un desempleo sistémico y, en el caso de los jóvenes, asfixiante. Un medio rural envejecido y dependiente de subvenciones. La lista sería larga…

¡Suerte y aciertos! Los vamos a necesitar. Exigencia máxima a los nuevos dirigentes políticos por si no se han enterado del mensaje de la ciudadanía, que no ha pedido cambiar siglas ni caras sino cómo se hacen las cosas.

A Laura Luelmo. In memoriam. Una noche triste de diciembre.

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Laura querida. Ni nos conocemos ni nunca podremos ya cruzarnos en los pasillos de un instituto. Hasta me cuesta llamarte compañera. Por tu edad me suenas más a una hija o a una antigua alumna que se presenta en el instituto a hacerme sentir el peso de los sexenios.
Algún cabrón malnacido te ha robado lo único valioso e insustituible; tu vida. Y con ella, todas las ilusiones, planes, retos, decepciones que empezabas a acariciar, el magma caliente que separa un chispazo de un montón de cenizas. Toda tu juventud, tu fuerza, el brillo de tus ojos, el reto de conocer a gente, a alumnos, paisajes nuevos han acabado revueltos entre matorrales y entre un barullo tenebroso de chalecos reflectantes y linternas. La vida y la muerte apenas conectadas por un hilo que alguien ha decidido arrancar de cuajo. Por capricho, por frustración, por cobardía. Alguien tan miserable que no ha tenido los cojones de volarse los sesos (lo único digno que habría hecho el muy cabrón) antes que robarte la vida.
Descansa en paz, Laura. Tú ya no estás, no existes más que en el dolor infinito e inefable de cuantos te quieren. El mundo es un poquito peor sin ti, da un poquito más de asco.
En la muy improbable posibilidad de que tu asesino lea estas líneas; sábete despreciado, alimaña, siente cómo miles de seres decentes desean que tengas el coraje de ahorcarte del primer árbol que encuentres en la sierra. Ahórranos el asco de sentirnos de tu misma especie.

Canción a una muchacha muerta.
Vicente Aleixandre.

Dime, dime el secreto de tu corazón virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber por qué ahora eres un agua,
esas orillas frescas donde unos pies desnudos se bañan con espuma.

Dime por qué sobre tu pelo suelto,
sobre tu dulce hierba acariciada,
cae, resbala, acaricia, se va
un sol ardiente o reposado que te toca
como un viento que lleva sólo un pájaro o mano.

Dime por qué tu corazón como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles pájaros,
esa canción total que por encima de los ojos
hacen los sueños cuando pasan sin ruido.

Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo,
que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,
cantas color de piedra, color de beso o labio,
cantas como si el nácar durmiera o respirara.

Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste,
ese rizo voluble que ignora el viento,
esos ojos por donde sólo boga el silencio,
esos dientes que son de marfil resguardado,
ese aire que no mueve unas hojas no verdes…

¡Oh tú, cielo riente, que pasas como nube;
oh pájaro feliz, que sobre un hombro ríes;
fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;
césped blando que pisan unos pies adorados!

CAMBIO NECESARIO, URGENTE.

Campaña electoral
JAVIER HERMIDA 56

LA VOZ DE ALCALÁ, 1 de diciembre, 2018

Cuando tengan en sus manos este periódico estarán a punto de decidir qué hacer con su voto en las elecciones autonómicas. Yo también.

Quiero, pido, exijo cambio en nuestra comunidad autónoma, empantanada en corrupción, clientelismo, nepotismo, ineficacia administrativa, estancamiento económico. La herencia recibida hace cuatro décadas fue un lastre importante, pero ha habido tiempo y recursos para construir una comunidad autónoma más rica, más justa, más próspera para las generaciones venideras. No ha pasado. Hay que exigir y asumir responsabilidades políticas por seguir lejos de la convergencia con el resto de España y por ni soñar con alcanzarla con el resto de Europa.

La Educación podría haber sido una de las soluciones y se ha convertido en uno de los mayores problemas. Una formación de calidad de nuestros jóvenes habría propiciado un enriquecimiento de nuestra comunidad. Una formación deficiente ha añadido lastre a una situación económica que sigue escupiéndonos tasas insoportables de desempleo, de baja cualificación de porcentajes altos de población, de sangría constante de nuestros mejores jóvenes hacia otras comunidades u otros países donde poder encontrar empleo y encarrilar un futuro que en nuestra comunidad se les oscurece.

El cambio es necesario, y urgente. No sólo para cambiar a la cúpula política en el gobierno (que propiciará/propiciaría escaso impacto en la compleja problemática que he mencionado antes) sino también para desmontar un complejísimo y muy poderoso entramado de poder que ha copado todas las áreas decisivas de nuestra sociedad. El clientelismo no necesita las tácticas abiertas y desvergonzadas del antiguo caciquismo, existe y se ejerce de maneras más sutiles pero igualmente poderosas. Un cambio político podría ayudar a desmontar esa poderosa red que ha propiciado que la dedicación a la política se haya convertido en un “modus vivendi” de miles de cargos, jefaturas, asesorías…más que en el ejercicio ciudadano del servicio a los intereses públicos.

Tampoco voy a entrar a evaluar las diversas alternativas políticas que se nos ofrecen a los ciudadanos si queremos evitar la perpetuación de gobiernos del PSOE. También me parecen mediocres y con pocos visos de ser más eficaces y/u honestas que la actual. Sin embargo, reitero mi deseo, exigencia de cambio urgente para desmontar una estructura de poder que pone plomo en las alas a una comunidad que no está para que le echen peso.

Que ustedes lo voten bien. Voy a votar. Y voy a equivocarme. Ustedes también.